En la infancia todo se vuelve juego: una caja es un castillo, una toalla es una capa, un palo es una espada y cualquier tarde puede convertirse en una aventura. Los niños se acercan al mundo con una mezcla de curiosidad, imaginación y una predisposición natural a la risa. Ese modo de estar —ligero, creativo, abierto— nos recuerda que el bienestar no solo depende de lo que hacemos, sino también de cómo lo miramos.
Con los años solemos perder esa mirada lúdica. Las prisas, las responsabilidades y el perfeccionismo dejan poco espacio para el humor y la improvisación. Sin embargo, todos conservamos la capacidad de recuperarla. Volver a jugar no significa restar importancia a la vida, sino dotarla de una energía distinta: la risa aligera la carga emocional, flexibiliza el pensamiento, mejora la conexión con los demás y nos ayuda a gestionar mejor el estrés cotidiano.
El contacto con los niños es un puente directo hacia ese estado mental. Su manera de explorar, su risa contagiosa y su facilidad para el asombro nos invitan a bajar una marcha y a reconectar con lo esencial. Dejarles guiarnos un rato —escuchar sus historias, aceptar sus reglas sencillas, decir “sí” a un juego, adaptarnos a su tempo— es una forma de reeducar nuestro ritmo y ensanchar la mirada. No hace falta planear nada extraordinario: una caminata observando nubes, una cena sin pantallas, un baile improvisado en el salón o un cuento inventado al vuelo son pequeñas puertas a la conexión con ellos y con nuestro niño interior. Eso es lo bueno, no hace falta nada más.
Te animo a hacer un esfuerzo consciente por recuperar ese espíritu lúdico. Reserva momentos sin prisa, ríe, y permite que los niños de su vida —hijos, nietos, sobrinos, alumnos— te recuerden que jugar también es cuidar la salud. Agradezco cada día tener la suerte de compartir mi vida con los niños, creo que me enseñan cosas muy importantes en cada momento. Disfrutémoslo cada día; ellos nos muestran, con naturalidad, que la risa y el juego no son un lujo, sino una forma de estar bien con la que nacemos de forma innata. Vamos a recuperarlo.
Feliz jueves,
esperemos que no llueva mucho
Marina
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
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