Una experiencia en la Feria del Libro de La Laguna y por qué la lectura en casa construye lenguaje, calma y pensamiento crítico.
Lo que aprendí entre casetas y letras (en La Laguna)
El sábado, La Laguna olía a libro nuevo. Las casetas formaban un camino de colores y se escuchaban nombres que nos sonaban a casa: autores canarios presentando historias que nacen de nuestras islas. Con nuestro acento que me encanta. Me detuve frente a una mesa: tapas ilustradas, páginas satinadas, cuentos que hablan de mareas, volcanes y patios con buganvillas. Me acerqué sin prisa, como quien entra en una conversación que ya empezó.
Vi a una niña pidiéndole a su madre “solo una página más” antes de cerrar el cuento, y me vi a mí misma, muchas noches, con mis hijos, descubriendo palabras nuevas que se nos quedaban pegadas a la piel. En esa feria comprendí algo sencillo: leer es una forma de cuidarnos. Nos baja las revoluciones, nos regala silencio compartido y nos enseña a ordenar lo que pensamos. Me parece uno de los hábitos más bonitos que puedes practicar en compañía de tus hijos sin que el silencio incomode.
Hablé con un escritor que firmaba ejemplares con paciencia. Me contó que sus historias nacen de escuchar: a los abuelos, al mar, a los niños que preguntan sin miedo. Pensé en la clínica y en cómo, a diario, buscamos evidencias para decidir. La lectura hace algo parecido en casa: suma vocabulario, enciende la curiosidad y entrena la atención. Y cuando la convertimos en un ritual —diez minutos, cada día— pasa algo precioso: los niños aprenden a pensar porque aprenden a nombrar.
De vuelta a casa, con varios libros canarios bajo el brazo y otras tantas novelas de amor adolescente para mi Sofi, me prometí lo de siempre pero mejor: mantener ese pequeño faro nocturno encendido. A veces no hace falta una gran hazaña; basta con una historia antes de dormir.
Lo que la ciencia respalda acerca de la lectura
- Lenguaje y razonamiento. La lectura compartida y por placer en la infancia se asocia con mejor vocabulario, comprensión y habilidades de pensamiento a medio plazo.
- Cerebro y atención. Leer activa redes de lenguaje y memoria; con práctica regular, mejora la atención sostenida y la capacidad de razonamiento.
- Bienestar. Unos minutos de lectura tranquila ayudan a reducir el estrés y facilitan rutinas de descanso más estables.
La Feria del Libro de La Laguna me recordó que, entre casetas y firmas, hay un gesto cotidiano que cambia muchísimo: abrir un libro en familia. Pocas cosas entrenan mejor su lenguaje, su razonamiento y su calma. Un descubrimiento en esta feria fue el autor Jesús Barranco Reyes, escritor canario del cual somos súper fans en mi familia. Mis hijos y yo nos tronchamos leyendo sus libros sobre historia narrados de forma muy divertida. Se los recomiendo.
Feliz martes,
Marina–
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
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