Cada mañana miles de personas observan más pelos de lo habitual en la almohada, en la ducha o en el cepillo. La reacción suele ser siempre la misma: “ya se pasará”, “es la edad” o “es normal porque estoy estresado”.
Sin embargo, en dermatología sabemos que el cabello puede ser mucho más que una cuestión estética. En ocasiones, es una de las primeras señales de que algo está ocurriendo en nuestro organismo.
¿Cuándo debemos preocuparnos?
Perder cabello es completamente normal. De hecho, una persona sana puede perder entre 50 y 100 cabellos al día como parte del ciclo natural de renovación capilar.
El problema aparece cuando el cabello que perdemos deja de ser reemplazado por otro de la misma calidad. Es entonces cuando comenzamos a notar menos densidad, más transparencia en determinadas zonas del cuero cabelludo o un cabello cada vez más fino y débil.
En los hombres suele manifestarse inicialmente con el aumento progresivo de las entradas o la pérdida de densidad en la coronilla. En las mujeres es más frecuente observar una disminución progresiva del volumen capilar, especialmente en la zona central del cuero cabelludo.
Una de las frases que más repetimos los dermatólogos es que en alopecia el tiempo importa. Cuanto antes se diagnostique y trate, mayores serán las posibilidades de conservar el cabello propio.
El cabello también habla de nuestra salud
Aunque la alopecia androgenética es la causa más frecuente de pérdida de cabello, no es la única.
Alteraciones tiroideas, déficits nutricionales, pérdidas importantes de peso, enfermedades autoinmunes, infecciones, algunos medicamentos o situaciones de estrés físico y emocional intenso pueden provocar una caída significativa del cabello.
Los folículos pilosos son estructuras muy activas desde el punto de vista metabólico y reaccionan rápidamente ante los cambios que experimenta nuestro organismo. Por eso, en muchas ocasiones, una consulta por caída de cabello nos permite detectar problemas de salud que hasta ese momento habían pasado desapercibidos.
Los peligros de la automedicación
Internet está lleno de productos que prometen resultados espectaculares en pocas semanas. Vitaminas, suplementos, lociones milagrosas o tratamientos vendidos sin supervisión médica generan cada año grandes expectativas y, con frecuencia, grandes decepciones.
La realidad es que no todo lo que se comercializa para la caída del cabello cuenta con evidencia científica sólida. Además, algunos suplementos pueden interferir con medicamentos, alterar análisis clínicos o producir efectos adversos innecesarios.
La salud capilar merece el mismo rigor médico que cualquier otro problema de salud. El diagnóstico correcto siempre debe preceder al tratamiento.
La buena noticia: hoy disponemos de más herramientas que nunca
Durante los últimos años hemos asistido a una auténtica revolución en el tratamiento de la alopecia. Disponemos de herramientas diagnósticas avanzadas, tratamientos médicos eficaces y procedimientos complementarios que permiten frenar la progresión de muchas alopecias e incluso recuperar densidad capilar en numerosos pacientes.
Pero existe una condición indispensable: llegar a tiempo.
Porque cuando un folículo permanece demasiado tiempo inactivo, puede llegar un momento en el que la recuperación ya no sea posible.
El mensaje más importante
Si notas que tu cabello ha cambiado respecto a hace uno o dos años, si observas una pérdida progresiva de densidad o si tienes antecedentes familiares de alopecia, no esperes a que el problema avance.
Consultar de forma precoz no significa que necesites tratamiento, pero sí permite conocer qué está ocurriendo y actuar cuando todavía estamos a tiempo de conservar tu cabello.
En dermatología capilar, la prevención y el diagnóstico precoz siguen siendo nuestras mejores herramientas.
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
www.dermaten.es




















