Es una edad complicada y el acné viene a cargar más la mochila de las inseguridades que tienen nuestros hijos. Aunque la genética juega un papel importante—si tus padres tuvieron acné, es más probable que tú también lo presentes—existen hábitos de vida que ayudan a minimizar los brotes y a mejorar la salud de la piel. A continuación compartimos nuestras recomendaciones respaldadas en evidencia científica. Somos dermatólogos.
1. Reconoce el componente genético
- El acné familiar indica una predisposición: hasta un 80 % de las variaciones en la aparición de acné pueden atribuirse a factores hereditarios.
- No te culpes: aunque no puedas cambiar tu genética, sí puedes controlar los hábitos que agravan los granitos. Tú no tienes la culpa de que aparezcan. no estás haciendo nada mal. No te preocupes, tiene solución.
2. Nutrición equilibrada
- Azúcares y lácteos: estudios muestran asociación entre dietas ricas en azúcares de absorción rápida y mayor severidad del acné. Limita refrescos, ultraprocesados, bollería y leche entera.
- Índice glucémico bajo: frutas, verduras, legumbres y cereales integrales favorecen una piel más limpia.
- Ácidos grasos omega-3 (pescado azul, semillas de chía, aguacate, nueces): poseen acción antiinflamatoria, reduciendo el enrojecimiento y la inflamación de los granos.
3. Rutina de limpieza adecuada
- Limpia tu rostro dos veces al día con un gel o espuma suave, sin frotar en exceso para no dañar la barrera cutánea.
- No abuses de los exfoliantes: un peeling suave 1-2 veces por semana es suficiente, siempre por la noche.
- Hidratación es clave: usar una crema oil-free o gel hidratante mantiene el equilibrio y evita que las glándulas sebáceas produzcan más sebo.
4. Control del estrés y sueño reparador
- El cortisol elevado por estrés favorece la producción de grasa cutánea y la inflamación. Prácticas como el mindfulness, la meditación breve o el ejercicio moderado ayudan a mantenerlo en niveles saludables. Hay mucha evidencia científica sobre ello, no creas que me he convertido en «La hierbas» de «Aquí no hay quien viva».
- Dormir entre 7–9 horas permite que la piel se regenere y reduzca la inflamación. Intenta mantener horarios regulares y un ambiente oscuro y fresco.
5. Cuida lo que aplicas y tocas
- Cosmética no comedogénica: busca productos etiquetados como “oil-free” y “no comedogénico” para no obstruir los poros.
- Manos fuera de la cara: tocar, apretar o reventar granos puede empeorar la inflamación y dejar marcas. ¡No te toques los granitos!. Hazme el favor de quitar todos los espejos de aumento de tu vista.
6. Protege tu piel del sol
- El exceso de radiación UV puede causar daño y empeorar la inflamación. Utiliza protector solar facial libre de aceites (mínimo SPF 30) cada mañana, incluso en días nublados, la panza burro no filtra sino un 20% de la radiación UV.
En Dermaten Clínicas somos especialistas en acné
Nuestros dermatólogos combinan la última tecnología con tratamientos personalizados, desde limpiezas profundas hasta terapias con láser y medicación tópica u oral, ajustada a cada paciente. Tenemos la última tecnología y adelantos médicos a tu alcance.
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Feliz fin de semana
Un abrazo,
Marina
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
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