Mañana se celebra el Día Mundial del Melanoma, una fecha importante para recordar algo que vemos cada día en consulta: la piel habla, pero hay que aprender a mirarla.
El melanoma es un tipo de cáncer de piel que se origina en los melanocitos, las células que producen la melanina, el pigmento que da color a nuestra piel. No es el cáncer de piel más frecuente, pero sí es el que más nos preocupa porque puede ser más agresivo si no se detecta a tiempo.
La buena noticia es que, cuando se diagnostica en fases iniciales, el pronóstico suele ser muy bueno. Por eso insistimos tanto en la prevención, la autoexploración y las revisiones dermatológicas.
¿Por qué está aumentando el melanoma?
El melanoma ha aumentado en las últimas décadas en muchos países. La exposición solar intensa, las quemaduras, el uso de cabinas de bronceado, el envejecimiento de la población y una mayor detección influyen en estas cifras.
En España, la Sociedad Española de Oncología Médica estima que en 2026 se diagnosticarán 8.074 nuevos casos de melanoma. Además, destaca que el pronóstico ha mejorado de forma muy importante gracias al diagnóstico precoz, la inmunoterapia y las terapias dirigidas.
En Canarias tenemos una situación especial: vivimos en la región de España con mayor radiación ultravioleta durante todo el año, según datos comunicados por Salud Pública del Gobierno de Canarias a partir de AEMET. Esto significa que la protección solar no debería ser solo una costumbre de verano, sino un hábito diario.
Según el Sistema de Vigilancia de Cáncer de Canarias, el melanoma es el noveno cáncer más frecuente en Canarias y supone alrededor del 2,7 % de todos los cánceres. Es más frecuente en mujeres a partir de los 45 años y en hombres a partir de los 60 años.
Factores de riesgo: quién debe vigilarse más
Cualquier persona puede desarrollar melanoma, pero el riesgo aumenta si existen algunos factores:
Piel clara, ojos claros, pelo rubio o pelirrojo.
Tendencia a quemarse y poca capacidad de broncearse.
Antecedentes de quemaduras solares, especialmente quemaduras intensas o con ampollas.
Muchos lunares o lunares atípicos.
Antecedentes personales o familiares de melanoma.
Uso de cabinas de bronceado.
Inmunosupresión.
Vivir o pasar mucho tiempo en zonas de alta radiación ultravioleta.
La radiación ultravioleta, tanto del sol como de cabinas de bronceado, es uno de los factores ambientales más importantes. El CDC recuerda que la mayoría de cánceres de piel se relacionan con exceso de exposición a radiación UV y recomienda evitar fuentes artificiales como camas solares o lámparas de bronceado.
¿Hay factores genéticos?
Sí. La mayoría de melanomas no son hereditarios, pero los antecedentes familiares importan. El riesgo aumenta cuando hay familiares de primer grado afectados, sobre todo si hay varios casos o diagnósticos a edades jóvenes.
Se estima que alrededor de un 10 % del riesgo de melanoma puede tener componente hereditario, y en algunas familias de alto riesgo se han identificado mutaciones como CDKN2A. Esto no significa que todo paciente con melanoma necesite estudio genético, pero sí que algunas familias deben valorarse en unidades especializadas. ()
Dónde aparece con más frecuencia
El melanoma puede aparecer en cualquier zona de la piel, incluso en áreas poco expuestas al sol. En hombres es frecuente en el tronco y la espalda. En mujeres suele verse con frecuencia en las piernas. También puede aparecer en cara, cuero cabelludo, palmas, plantas, uñas, mucosas y, de forma menos frecuente, en el ojo.
Por eso, cuando revisamos la piel, no basta con mirar la cara o los brazos. Hay que revisar espalda, cuero cabelludo, plantas de los pies, entre los dedos, uñas y zonas que no solemos observar.
La regla ABCDE
Una herramienta sencilla para detectar lesiones sospechosas es la regla ABCDE:
A de asimetría: una mitad no se parece a la otra.
B de bordes: irregulares, dentados, mal definidos.
C de color: varios colores o cambios de color.
D de diámetro: lesiones mayores de 6 mm o que crecen.
E de evolución: cualquier cambio en tamaño, forma, color, relieve, picor, sangrado o costra.
La letra más importante es la E: evolución. Un lunar que cambia debe ser valorado. La Academia Americana de Dermatología recomienda consultar ante lunares o manchas pigmentadas que presenten estos signos. Por eso, cada vez que vienes a consulta te pregunto si alguna lesión te ha picado, sangrado, dolido o te ha llamado la atención por algo. Es una información importante.
Tipos de melanoma
No todos los melanomas son iguales. Los principales son:
Melanoma de extensión superficial: es el más frecuente. Suele crecer primero de forma horizontal sobre la piel antes de profundizar.
Melanoma nodular: puede crecer más rápido y en profundidad. A veces se presenta como un bulto oscuro, rojizo o incluso del color de la piel.
Lentigo maligno melanoma: suele aparecer en zonas de daño solar crónico, como cara o cuello, especialmente en personas mayores.
Melanoma lentiginoso acral: aparece en palmas, plantas o debajo de las uñas. Es menos frecuente, pero muy importante porque puede pasar desapercibido.
Melanoma amelanótico: no siempre es negro o marrón. Puede ser rosado, rojizo o del color de la piel, lo que dificulta su diagnóstico.
Melanoma no es lo mismo que carcinoma cutáneo
Los carcinomas cutáneos, como el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular, son mucho más frecuentes que el melanoma. También se relacionan con la radiación ultravioleta, pero suelen comportarse de forma diferente.
El carcinoma basocelular suele crecer lentamente y aparece a menudo como una lesión perlada, brillante, una herida que no cura o una placa rosada.
El carcinoma espinocelular puede aparecer como una placa áspera, costrosa, una herida persistente o un nódulo que crece. Tiene más capacidad de invasión que el basocelular, especialmente si aparece en labios, orejas, inmunodeprimidos o zonas de cicatriz.
El melanoma, en cambio, suele preocuparnos especialmente por su capacidad de diseminarse si no se diagnostica a tiempo. Por eso no debemos esperar a que una lesión duela: muchos cánceres de piel no duelen o sangran al inicio, sino cuando están muy avanzados.
Cómo prevenirlo
La prevención del melanoma no consiste en no salir al sol. Consiste en exponernos con inteligencia.
Busca sombra, especialmente en las horas centrales.
Usa sombrero, gafas de sol y ropa protectora.
Aplica fotoprotector de amplio espectro, idealmente SPF 50 en exposición intensa.
Reaplica cada 2 horas y después de baño, sudor o secado con toalla.
Evita quemaduras solares.
No uses cabinas UVA.
Protege especialmente a niños y adolescentes: la piel tiene memoria y la suya es más frágil.
En Canarias, donde el índice UV puede ser alto incluso fuera del verano, la fotoprotección debe formar parte de la rutina diaria. No solo en verano. No solo para ir a la playa.
Tratamiento: qué ocurre si se diagnostica un melanoma
El tratamiento depende del grosor, profundidad, ulceración, localización, afectación ganglionar y presencia o no de metástasis.
En fases iniciales, el tratamiento principal suele ser la cirugía, con extirpación completa y márgenes adecuados. En algunos casos se indica estudio del ganglio centinela.
En melanomas con más riesgo o enfermedad avanzada, el abordaje puede incluir inmunoterapia, terapias dirigidas, radioterapia en situaciones concretas y ensayos clínicos. La inmunoterapia actúa ayudando al sistema inmune a reconocer y atacar las células tumorales, y las terapias dirigidas pueden ser útiles cuando el melanoma presenta alteraciones moleculares concretas, como mutaciones en BRAF.
La Academia española de Dermatología destaca que el melanoma es uno de los mejores ejemplos de medicina personalizada en oncología, precisamente porque el tratamiento se adapta cada vez más al estadio y a las características moleculares del tumor.
El mensaje más importante
No todos los lunares son peligrosos.
No todas las manchas son melanoma.
Pero cualquier lesión que cambia debe revisarse, mejor cuanto antes.
Una revisión dermatológica puede parecer un gesto pequeño, pero puede cambiar por completo el pronóstico.
Este mes, te proponemos un hábito sencillo: revisa tu piel una vez al mes y pide cita si ves una lesión nueva, diferente o que te llama la atención.
La prevención empieza cuidándote.
Feliz fin de semana,
Marina
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
www.dermaten.es





















