Dicen que quien ama su trabajo no trabaja un solo día. Y es verdad. Es una frase que me viene a la cabeza con frecuencia. Hoy quiero compartir algo muy simple: ponerle corazón a lo que hacemos lo transforma todo. Sea lo que sea. Es nuestra decisión.
Me siento profundamente afortunada por poder ayudar cada día a pacientes encantadores que me permiten realizarme a nivel personal y profesional. Ustedes me enseñan, me inspiran y me llenan de buena energía. Agradezco la salud que me acompaña cada día y me permite dar lo mejor, y un equipo maravilloso que hace que todo fluya con profesionalidad y cariño. Este equilibrio se completa en casa: mis hijos y mi familia y amigos lo llenan todo de amor.
Y hay un punto clave: buscar nuestro equilibrio y trabajar de forma proactiva en la salud, no solo por nosotros, también por los demás. Cada pequeña decisión diaria —el ejercicio que hacemos, las horas que dormimos, lo que comemos y bebemos— no sólo influye en nuestro interior: define la calidad de la energía que ofrecemos a quienes nos rodean. Cuidarnos es un acto de generosidad. Por dentro y por fuera. Por eso siempre defiendo que no es superficial o frívolo tratar tu exterior para gustarte frente al espejo. Si te gustas a tí mismo y subes tu autoestima, todo funciona mejor. Dentro y fuera.
La ciencia nos recuerda que encontrar sentido y propósito en lo que hacemos, sea lo que sea, repercute positivamente en nuestro sistema inmunológico, en el cerebro y en la salud general. Y sí, eso también se refleja en la piel: cuando vivimos con propósito, descansamos mejor, elegimos mejor y nos relacionamos mejor; la piel lo nota en su luminosidad, su barrera cutánea y su capacidad de reparación.
Para aterrizar con pequeñas intervenciones en nuestro día a día:
- Movimiento amable (20–30 min): caminar, bailar, estiramientos.
- Sueño con rutina: misma hora para acostarte/levantarte cuando sea posible. Intenta cumplirlo también el finde. Evitarás el jet-lag social.
- Alimentación consciente: verduras de colores, proteínas de calidad, buena hidratación. Alcohol, tabaco y otras drogas lejos de tu vida.
- Conexión social: un café o paseo con alguien que te nutra. Sal corriendo ante los que te desnutran.
- Un propósito pequeño para hoy: algo que te ilusione y puedas cumplir en 10–20 min.
Ten en cuenta que la piel es un espejo de lo que vivimos por dentro. Cuidarnos con intención y cariño —con propósito, hábitos y buenos afectos— se nota.
Feliz miércoles,
Marina–
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
www.dermaten.es





















