Calor, hinchazón, varices y sensación de piernas cansadas: consejos con evidencia para mejorar el retorno venoso
Insuficiencia venosa crónica: por qué empeora en verano y qué podemos hacer
La insuficiencia venosa crónica aparece cuando las venas de las piernas tienen dificultad para devolver la sangre hacia el corazón. Las válvulas venosas, que deberían favorecer el flujo ascendente, no funcionan correctamente y la sangre tiende a acumularse en las piernas. Esto puede producir pesadez, hinchazón, calambres, picor, varices, cambios de coloración en la piel e incluso úlceras venosas en fases avanzadas.
En verano, muchas personas notan más síntomas. El calor favorece la vasodilatación, aumenta el acúmulo de sangre en las extremidades inferiores y puede intensificar la hinchazón, la sensación de piernas cansadas, el picor o el dolor. En Canarias, donde las temperaturas suaves o altas se mantienen durante buena parte del año, estos cuidados no deberían limitarse solo a julio y agosto.
Señales frecuentes de insuficiencia venosa
Los síntomas más habituales son piernas pesadas al final del día, tobillos hinchados, sensación de tensión en las pantorrillas, calambres nocturnos, picor, hormigueo, varices visibles o cambios marronáceos en la piel cerca de los tobillos. Cuando la enfermedad progresa, pueden aparecer edema persistente, eccema venoso, endurecimiento de la piel o úlceras, especialmente alrededor del maléolo interno.
Conviene consultar si la hinchazón es persistente, si aparece dolor en una sola pierna, calor local, enrojecimiento, una vena dura y dolorosa, heridas que no cicatrizan, cambios de color en la piel o aumento brusco del volumen de una pierna.
Medidas con evidencia científica para mejorar los síntomas
1. Movimiento diario: activar la “bomba muscular” de la pantorrilla
Caminar es una de las medidas más útiles. Cada paso contrae la musculatura de la pantorrilla y ayuda a empujar la sangre hacia arriba. También son recomendables ejercicios sencillos de tobillo: ponerse de puntillas, flexionar y extender los pies, hacer círculos con los tobillos o levantar talones mientras estamos sentados. Las guías europeas recomiendan considerar el ejercicio para reducir los síntomas de la enfermedad venosa crónica.
Para quienes trabajan muchas horas sentados o de pie, la clave es no permanecer inmóviles: levantarse, caminar unos minutos, mover tobillos y evitar cruzar las piernas durante largos periodos.
2. Elevar las piernas
Elevar las piernas por encima del nivel del corazón ayuda a reducir presión venosa y edema. Puede hacerse al llegar a casa, después de una jornada de pie o en días de mucho calor. Cleveland Clinic recoge la elevación de piernas, el ejercicio y el control del peso como medidas habituales de primera línea en insuficiencia venosa crónica.
3. Control del peso, estreñimiento y sal
El exceso de peso aumenta la presión sobre el sistema venoso. Una dieta rica en verduras, fruta, legumbres, fibra y buena hidratación ayuda también a prevenir estreñimiento, que puede empeorar el retorno venoso por aumento de presión abdominal. En verano, reducir el exceso de sal puede ayudar a limitar la retención de líquidos.
4. Evitar calor directo
En los días más calurosos conviene evitar baños muy calientes, saunas, exposición prolongada al sol en las piernas y fuentes directas de calor. Duchas frescas ascendentes, desde tobillos hacia muslos, pueden aliviar temporalmente la sensación de pesadez.
5. Medias de compresión: son un rollo, pero merece la pena
La compresión graduada es una de las medidas con mejor respaldo. Las guías ESVS recomiendan medias elásticas de al menos 15 mmHg en el tobillo para reducir síntomas venosos, y compresión de 20-40 mmHg en pacientes con edema venoso, siempre adaptada a cada caso.
La media debe elegirse según síntomas, exploración, tolerancia y posibles enfermedades arteriales. No todas las personas necesitan la misma presión. En verano pueden usarse tejidos más ligeros, medias hasta la rodilla o modelos de mejor tolerancia, pero lo importante es que se utilicen de forma constante. En pacientes con úlcera venosa curada, la compresión a largo plazo reduce el riesgo de recaída, aunque las compresiones más altas pueden ser más difíciles de mantener por comodidad.
Presoterapia: una ayuda útil para piernas cansadas e hinchadas
La presoterapia, conocida en el ámbito médico como compresión neumática intermitente, utiliza unas botas o manguitos que se inflan y desinflan de forma secuencial. Ese estímulo externo favorece el desplazamiento de líquidos, mejora el retorno venoso y linfático y puede reducir la sensación de pesadez y edema.
No debe entenderse como un tratamiento “estético” aislado ni como una cura definitiva de las varices. Su mejor papel es como tratamiento complementario, especialmente en personas con piernas cansadas, edema, sensación de pesadez, intolerancia parcial a las medias o necesidad de apoyo adicional en épocas de calor.
La evidencia disponible indica que la compresión neumática intermitente puede reducir edema y molestias. Un ensayo clínico en personas con trabajos prolongados de pie observó reducción de dolor y edema tras compresión neumática, aunque el estudio tenía limitaciones y no sustituye la valoración individual.
En patología venosa más avanzada, la evidencia es más clara en situaciones concretas. La revisión Cochrane sobre úlceras venosas encontró que la compresión neumática intermitente es mejor que no usar compresión para cicatrización de úlceras, aunque la evidencia es limitada respecto a si debe sustituir a vendajes o medias; algunos estudios sugieren beneficio al añadirla a la compresión convencional.
Las guías ESVS contemplan la compresión neumática intermitente como opción en algunos contextos, por ejemplo como apoyo en síndrome postrombótico o en úlceras venosas activas cuando otras formas de compresión no están disponibles, no se toleran o no han sido suficientes.
¿Para quién puede ser especialmente interesante?
Puede ser útil en personas con piernas pesadas al final del día, edema leve o moderado, trabajos prolongados de pie o sentados, viajes largos, sensación de retención de líquidos en miembros inferiores o mala tolerancia a algunas medias de compresión. También puede ser una herramienta de apoyo en planes combinados con ejercicio, control de peso, cuidado de la piel y compresión médica cuando esté indicada.
Rutina práctica para el verano en Canarias
Por la mañana, hidrata la piel de las piernas, ponte las medias si están indicadas y empieza el día con movimiento. Durante la jornada, evita estar inmóvil muchas horas, mueve tobillos, camina pequeños tramos y bebe agua. Al llegar a casa, eleva las piernas, usa ducha fresca ascendente y evita calor directo. Si notas pesadez frecuente, edema o empeoramiento en verano, la presoterapia puede incorporarse como apoyo dentro de un plan personalizado.
La insuficiencia venosa crónica no se controla con una sola medida. Lo que mejor funciona es combinar movimiento, elevación de piernas, control del peso, evitar calor, compresión médica cuando está indicada, cuidado de la piel y, en algunos casos, fármacos venoactivos o técnicas complementarias como la presoterapia.
En Dermaten contamos con la especialidad de Cirugía Vascular para valorar tus síntomas, revisar tus piernas y orientarte sobre qué combinación de medidas puede ayudarte a pasar el verano con menos pesadez, menos hinchazón y mejor calidad de vida.
Feliz semana,
Marina
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
www.dermaten.es




















