Hoy quiero hablarte de un tema por el que me preguntan con mucha frecuencia en la consulta.
Con la llegada de los meses de más calor, muchas personas empiezan a notar las piernas más pesadas, hinchadas y cansadas. En algunos casos no es solo una molestia pasajera: puede tratarse de insuficiencia venosa crónica, un problema muy frecuente en el que las venas de las piernas tienen dificultad para devolver bien la sangre hacia el corazón. Cuando eso ocurre, la sangre tiende a acumularse, aumenta la presión dentro de las venas y aparecen síntomas como pesadez, edema y cambios en la piel de las piernas.
La parte importante es esta: no es únicamente un tema estético. Las varices y la insuficiencia venosa pueden progresar lentamente y, con el tiempo, causar complicaciones cutáneas como eccema venoso, pigmentación marrón, endurecimiento de la piel o incluso úlceras en la pierna. Las guías vasculares y dermatológicas consideran estas manifestaciones cutáneas una señal de enfermedad venosa que merece valoración.
¿Por qué suele empeorar en verano?
Porque el calor favorece la dilatación de las venas, y muchas personas notan más hinchazón, pesadez o molestias en verano. De hecho, los síntomas suelen empeorar con el clima cálido y también cuando pasamos muchas horas de pie o sentados, como en viajes prolongados en avión.
Qué manifestaciones puede dar en la piel
A veces empieza de forma sutil: piel seca, picor, sensación de tirantez o una coloración más oscura alrededor de los tobillos. Otras veces vemos ya signos más claros de enfermedad venosa: varices, hinchazón al final del día, eccema venoso, descamación, pigmentación marronácea, endurecimiento de la piel en la parte interna de la pierna, lipodermatoesclerosis o heridas que tardan en cerrar. La American Academy of Dermatology describe como signos precoces la piel seca, con picor y cambio de color, sobre todo en la cara interna de los tobillos; si progresa, puede aparecer piel más pigmentada, escamosa, endurecida y con llagas o heridas.
Dicho de otra forma: si notas que la piel de las piernas ya no está “como siempre”, conviene prestarle atención. La piel habla y, muchas veces, avisa antes de que llegue la úlcera.
Lo más importante es la prevención
La base del tratamiento conservador sigue siendo sencilla, pero muy eficaz cuando se hace bien: moverse, comprimir, elevar, cuidar la piel y evitar el estancamiento venoso. Las guías europeas señalan que la compresión es la piedra angular del tratamiento conservador, y recomiendan medias elásticas para reducir síntomas y edema; además, caminar y controlar el peso ayudan a mejorar la circulación y a reducir la progresión de la enfermedad.
Cuidados en casa que sí merecen la pena
- Caminar todos los días. Caminar activa la “bomba muscular” de la pantorrilla, que ayuda a empujar la sangre hacia arriba. Incluso dar un paseo breve o levantarte con frecuencia si trabajas sentado ayuda. La AAD recomienda caminar rapidito 10 minutos después de estar una hora sentado o de pie.
- Evitar estar muchas horas en la misma postura. No conviene pasar mucho tiempo de pie quieto ni sentado con las piernas hacia abajo. Si trabajas sentado, mueve tobillos y pies con frecuencia y levántate a intervalos.
- Elevar las piernas. Elevarlas por encima del nivel del corazón ayuda a bajar la presión venosa y la hinchazón. Cleveland Clinic señala que puede recomendarse hacerlo 30 minutos o más, al menos 3 veces al día, según cada caso.
- Mantener un peso saludable y cuidar la sal en la dieta puede ayudar a disminuir la presión sobre el sistema venoso y el edema.
- En verano, busca frescor. Duchas tibias o frescas, evitar fuentes directas de calor prolongado y descansar con las piernas elevadas puede aliviar mucho los síntomas cuando aprieta el calor. Que el verano empeore la pesadez no es “manía”: es algo frecuente en la enfermedad venosa.
Cómo cuidar la piel si ya hay sequedad, picor o eccema venoso
Esta parte es muy importante y muchas veces se descuida. La piel con insuficiencia venosa se irrita con facilidad y se lesiona antes. Por eso conviene:
- usar limpiadores suaves y sin perfume,
- secar la piel sin frotar,
- aplicar emolientes o cremas hidratantes espesas de forma regular,
- y evitar productos perfumados o irritantes.
Se recomienda hidratar con frecuencia, no frotar la piel al aplicar la crema y hacerlo también justo después de la ducha. Esto ayuda a reducir descamación, picor e irritación.
Medidas no farmacológicas
La primera gran herramienta son las medias de compresión, siempre que estén bien indicadas y bien toleradas. Las guías recomiendan medias elásticas de al menos 15 mmHg para aliviar síntomas y, cuando hay edema, compresión en torno a 20–40 mmHg para reducir la hinchazón. En algunos pacientes también se usan vendajes inelásticos o prendas ajustables.
Eso sí: la compresión alivia y controla, pero no siempre corrige la causa de fondo. Si hay varices con reflujo venoso confirmado y síntomas o cambios en la piel, se recomienda valoración en una unidad de cirugía vascular y, cuando procede, tratamientos como ablación térmica endovenosa, escleroterapia con espuma o cirugía.
Medidas farmacológicas
Cuando además hay eccema venoso o una fase inflamatoria de la piel, pueden pautarse corticoides tópicos durante brotes para bajar la inflamación, siempre bajo supervisión médica y durante el tiempo indicado. Se recomienda usarlos sobre las zonas afectadas, normalmente junto con una buena base de emolientes.
En enfermedad venosa con síntomas persistentes, las guías europeas también contemplan los llamados fármacos venoactivos como tratamiento complementario para reducir síntomas y edema, especialmente si la persona no se va a intervenir, está esperando intervención o sigue con molestias después.
¿Y los “venotónicos naturales”? ¿Hay alguno con evidencia científica?
Aquí conviene ser claros: ningún extracto sustituye a la compresión, el ejercicio, el control postural ni la valoración médica. Pero sí existen algunos productos de origen vegetal o derivados de plantas con evidencia de alivio sintomáticoen insuficiencia venosa, sobre todo para pesadez, dolor, sensación de hinchazón y edema. Las guías recogen evidencia para extractos de Ruscus, fracción flavonoide purificada micronizada (MPFF; diosmina/hesperidina, de origen vegetal), castaño de Indias, hidroxietilrutosidos y extracto de hoja de vid roja.
De todos ellos, para pacientes suele ser útil resumirlo así:
- Castaño de Indias (horse chestnut seed extract): Existe una revisión sistemática de 17 estudios sugirió mejoría de síntomas de insuficiencia venosa, aunque también insiste en que hacen falta ensayos más rigurosos. Solo deben usarse extractos estandarizados, nunca la planta cruda, porque la semilla sin procesar es tóxica.
- Ruscus aculeatus: aparece en las guías entre los compuestos con evidencia para aliviar varios síntomas venosos.
- Diosmina/hesperidina (MPFF): es un venoactivo de origen flavonoide vegetal con apoyo en guías para mejorar síntomas, calidad de vida y perímetro del tobillo.
- Hoja de vid roja: también cuenta con algunos ensayos en reducción de síntomas y edema, aunque no suele ser la primera opción en todos los pacientes.
Mi consejo: natural no significa inocuo. Si estás embarazada, en lactancia, tomas medicación o tienes otras enfermedades, no empieces un venotónico por tu cuenta sin comentarlo antes con tu médico.
Señales de alarma para consultar pronto
Pide valoración si aparece cualquiera de estas situaciones:
- hinchazón persistente o que va a más,
- picor, eccema, descamación o cambio de color en tobillos o piernas,
- piel dura o dolorosa en la cara interna de la pierna,
- una herida o úlcera que no cierra,
- sangrado de una variz,
- o una vena dolorosa, dura y enrojecida.
Se recomienda derivación vascular cuando hay síntomas molestos, cambios cutáneos por insuficiencia venosa, úlcera venosa o úlcera ya cicatrizada; y si una variz sangra, la valoración debe ser inmediata.
Me gustaría que te quedaras con esta idea: cuanto antes se actúa, más fácil es frenar la progresión. En insuficiencia venosa, prevenir no significa hacer grandes cosas, sino ser constantes con pequeñas medidas: caminar, no estancarse, elevar las piernas, usar compresión cuando está indicada, cuidar la piel y no normalizar el picor, la descamación o el edema.
Tu piel y tus piernas suelen avisar con tiempo. Escucharlas ahora puede evitar problemas más serios después.
Un abrazo,
Marina
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
www.dermaten.es





















