Con la llegada del calor, muchas personas con insuficiencia venosa notan más pesadez, hinchazón de tobillos, calambres, picor o sensación de piernas cansadas. No es casualidad: las altas temperaturas favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos y pueden dificultar el retorno venoso, especialmente si pasamos muchas horas de pie, sentados o con poca movilidad.
La insuficiencia venosa crónica aparece cuando las venas de las piernas tienen más dificultad para devolver la sangre hacia el corazón. Puede manifestarse con varices, edema, picor, cambios de coloración en la piel, eccema venoso o, en casos más avanzados, úlceras. Las guías clínicas recomiendan informar al paciente sobre actividad física, control del peso, factores que empeoran los síntomas y cuándo consultar.
La buena noticia es que hay hábitos sencillos que ayudan mucho.
1. Muévete: la pantorrilla es tu “segundo corazón”
Caminar es una de las mejores estrategias para mejorar el retorno venoso. Cada paso activa la musculatura de la pantorrilla, que ayuda a bombear la sangre desde las piernas hacia arriba. Las guías europeas recomiendan considerar el ejercicio en pacientes con enfermedad venosa crónica sintomática para reducir los síntomas.
Ideas fáciles para el día a día:
- Camina 20-30 minutos al día, adaptado a tu estado físico.
- Si trabajas sentado o de pie, haz pausas cada hora.
- Realiza movimientos de tobillo: punta-talón, círculos y flexiones.
- Sube escaleras si puedes.
- La natación o caminar dentro del agua también pueden ser buenas opciones en verano.
2. Evita el calor directo y busca momentos frescos
El calor puede empeorar la pesadez y el edema. Por eso, en los meses cálidos conviene evitar exposiciones prolongadas al sol, baños muy calientes, saunas, depilación con cera caliente o estar muchas horas inmóvil en ambientes calurosos. Las guías de enfermedad venosa incluyen entre las medidas conservadoras evitar la exposición al calor, descansar con las piernas ligeramente elevadas y evitar estar mucho tiempo de pie.
Truco práctico: organiza los paseos a primera hora de la mañana o al atardecer, y termina la ducha con agua fresca en las piernas, siempre sin cambios extremos de temperatura.
3. Eleva las piernas: pequeño gesto, gran alivio
Elevar las piernas ayuda a reducir la presión en las venas y puede disminuir la hinchazón. En dermatitis por estasis, la Academia Americana de Dermatología recomienda elevar las piernas por encima del corazón varias veces al día cuando sea posible.
Puedes hacerlo al llegar a casa durante 15-20 minutos, apoyando las piernas sobre cojines. Lo ideal es que los pies queden por encima del nivel del corazón, sin cruzar las piernas y sin comprimir la parte posterior de las rodillas.
4. Compresión: sí, pero bien indicada y bien utilizada
Las medias o calcetines de compresión pueden ayudar a reducir síntomas como pesadez, dolor y edema en pacientes con enfermedad venosa crónica. Las guías europeas recomiendan medias elásticas con presión adecuada para reducir síntomas venosos, pero siempre deben elegirse según talla, presión y situación clínica de cada persona.
En verano muchas personas abandonan la compresión porque da calor o incomodidad. Sin embargo, si tu médico o especialista la ha indicado, es mejor buscar alternativas: tejidos más transpirables, modelos hasta la rodilla si están indicados, colores claros, colocarlas a primera hora de la mañana y revisar que no formen pliegues.
Importante: no deben usarse sin valoración profesional en personas con enfermedad arterial, heridas complejas, dolor intenso, neuropatía importante o problemas de sensibilidad. Las guías recomiendan valorar el estado arterial antes de pautar determinadas compresiones.
5. Protege la piel: en insuficiencia venosa, la barrera cutánea importa mucho
La piel de las piernas con insuficiencia venosa puede volverse más seca, sensible, inflamada o propensa a manchas, picor y eccema. Cuidarla ayuda a prevenir irritaciones, eczemas, rascado, heridas e infecciones.
Rutina básica de cuidado cutáneo:
Limpia con gel suave, sin perfume y sin jabones agresivos. Después de la ducha, seca sin frotar y aplica una crema hidratante o emoliente, especialmente en piernas y tobillos, con masaje ascendente y con crema fría (de la nevera) si es posible. La British Association of Dermatologists recomienda usar emolientes al menos una vez al día en toda la parte inferior de la pierna, incluso aunque no toda la zona esté afectada.
Evita perfumes, productos irritantes, exfoliaciones intensas y rascado. Si hay picor, pueden ayudar compresas frescas y una hidratación generosa con productos sin fragancia. La AAD también recomienda ropa holgada de algodón y evitar tejidos ásperos o prendas ajustadas que irriten la piel o dificulten la circulación, como calcetines muy apretados.
Si llevas las piernas descubiertas, utiliza fotoprotección. La AAD recomienda protector solar de amplio espectro, resistente al agua y con SPF 30 o superior, reaplicando cada 2 horas si estás al aire libre o tras sudar o bañarte.
6. Hidratación, sal y peso saludable
En verano es más fácil deshidratarse y también retener líquido, especialmente si hay exceso de sal en la dieta. Mantener una buena hidratación y moderar la sal puede ayudar a controlar la hinchazón en muchas personas, aunque las necesidades de líquidos deben individualizarse si hay enfermedad renal, cardíaca o tratamientos diuréticos. La AAD recomienda consultar la cantidad adecuada de líquidos y limitar la sal en pacientes con dermatitis por estasis.
También es importante mantener un peso saludable, ya que el exceso de peso aumenta la presión sobre el sistema venoso y puede empeorar los síntomas.
7. En viajes o jornadas largas: activa las piernas
Los trayectos largos en coche, avión o tren pueden aumentar la hinchazón. Intenta levantarte, caminar o mover los tobillos con frecuencia. En viajes de varias horas, pregunta a tu profesional sanitario si te conviene usar compresión.
Evita cruzar las piernas durante mucho tiempo y elige ropa cómoda, que no comprima ingles, cintura o muslos.
Cuándo consultar
Consulta con un profesional si notas empeoramiento progresivo, dolor, cambios de coloración, eczema, heridas, sangrado de una variz, una úlcera que no cura o una vena superficial dura y dolorosa. Se recomienda derivar a valoración por especialistas en Cirugía vascular si hay varices sintomáticas, cambios cutáneos por insuficiencia venosa, trombosis venosa superficial sospechada, úlcera venosa activa o úlcera ya cicatrizada.
Busca atención urgente si aparece hinchazón marcada de una sola pierna, dolor intenso, calor, enrojecimiento, falta de aire o dolor torácico, ya que podrían ser signos de trombosis venosa profunda o embolia pulmonar.
El verano no tiene por qué ser sinónimo de piernas pesadas. Movimiento, frescor, elevación, compresión bien pautada y una piel bien cuidada son los pilares para mejorar el confort y prevenir complicaciones.
Cuidar tus piernas también es cuidar tu salud vascular y tu piel.
Feliz semana,
Marina–
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
www.dermaten.es





















