El herpes zóster surge a consecuencia del virus de la varicela zóster, el mismo virus que provoca la varicela. Si una persona ha tenido varicela, ese virus permanece sin actividad en el tejido nervioso, queda latente próximo a la médula espinal y el cerebro. Con el paso de los años, este virus puede activarse y dar lugar al zóster.
Según datos correspondientes al Informe epidemiológico sobre la situación de Herpes Zóster en España, 1998-2018, el 68,8% de los casos de herpes zóster se suceden en personas de 50 o más años, el 52,8% en personas de 60 o más años y el 33,0% en personas de 70 o más años.
Es una enfermedad predominantemente de adultos que se agrava con el envejecimiento y tiene una tasa de incidencia mayor en mujeres. Acudir a un especialista para que pueda dar un diagnóstico precoz es fundamental para evitar la aparición de complicaciones.
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¿Qué produce y dónde se genera el herpes zóster?
Se trata de una infección viral que origina una erupción que cursa en la mayoría de los casos con dolor. Puede afectar a cualquier parte del cuerpo, pero se presenta más frecuentemente con vesículas pequeñas llenas de líquido en las zonas próximas de los lados derecho o izquierdo del torso y en ocasiones también puede aparecer en un lado del cuello o rostro e incluso alrededor de los ojos.
¿Quiénes pueden padecerlo?
Contrariamente a lo que se puede creer, el herpes zoster es una patología común en España. Se calcula que lo padecen más de 350 personas por 100.000 habitantes, siendo más presente en mujeres, y se incrementa progresivamente a partir de los 50 años
También puede tener presencia en personas con un sistema inmunitario que esté debilitado, tales como pacientes con VIH, con cáncer o que hayan recibido radiación o quimioterapia.
¿Cuáles son los síntomas del herpes zóster?
El herpes zóster se diagnostica tomando como referencia los antecedentes de dolor en un costado del cuerpo que acusa el paciente, junto con una erupción cutánea y las ampollas o vesículas que le caracterizan.
El paciente puede experimentar
- Dolor, sensación de ardor, entumecimiento u hormigueo
- Sensibilidad al tacto
- Erupción cutánea rojiza que se inicia a los días después del dolor
- Ampollas enrojecidas llenas de líquido que se abren y se forman costras
- Picazón
Algunas personas también acusan fiebre, dolores de cabeza, fatiga y sensibilidad a la luz. También, algunas personas padecen dolor debido al zóster sin presentar la erupción cutánea típica.
Por lo general, el dolor es el primer síntoma del zóster, y para algunas personas puede ser intenso. Según dónde se encuentre el dolor, algunas veces puede confundirse con un síntoma de algún problema relacionado con el corazón, los pulmones o los riñones.
¿Durante cuánto tiempo se manifiesta el herpes zóster?
Por lo general, su presencia dura entre dos y seis semanas. No obstante, la mayoría de las personas contraen zóster una sola vez en su vez, aunque hay casos en que se ha visto que se ha contraído dos y más veces.
El periodo en el que las ampollas y granan sanan es de entre 2 a 4 semanas y es raro que reaparezca. Rara vez reaparecen y el dolor del herpes zóster tiene una duración de 2 a 4 semanas también.
Tratamientos y prevención
No se cuenta con un medicamento que elimine el herpes zóster, pero se pueden administrar medicamentos antivirales que pueden ayudar a la recuperación y reducir el riesgo de padecer complicaciones.
Se trata de medicamentos como Aciclovir, Valaciclovir, u otros antivíricos y tratamientos tópicos antiinflamatorios y antisépticos.
Para tratar el dolor, que en pacientes puede ser intenso, el médico puede optar por los parches de capsaicina, medicamentos que contengan narcóticos, como la codeína, anestésicos, como la lidocaína e incluso inyecciones de corticoesteroides y anestésicos locales, entre otros. Tener en cuenta que el tratamiento precoz disminuye el riesgo de dolor crónico asociado al herpes zóster (neuralgia post-herpética).





















