Hoy quiero compartirte una charla que me dejó una idea preciosa: para entender de verdad el pasado, hay que mirar también lo que durante mucho tiempo se ha ignorado.
La arqueóloga Marga Sánchez Romero, en el espacio de BBVA Aprendemos Juntos, propone una pregunta provocadora y necesaria:
“¿Y si las mujeres pintaron la cueva de Altamira?”
Lo que más me inspiró de su mensaje
1) La historia no solo ocurre en batallas
Marga recuerda que muchas historias se han contado “desde despachos” o “campos de batalla”… y, sin embargo, la vida real también estaba en los mercados, las escuelas y las cocinas. Cuando solo miramos el conflicto, perdemos “casi todo” lo esencial: lo cotidiano, los vínculos y los cuidados.
2) Lo que no se nombra, desaparece
Explica que durante años no se contaba la historia completa: quedaban fuera mujeres, pero también infancia, personas mayores o con otras capacidades. Y lanza una frase muy clara: si no contamos a todo el mundo, no estamos contando nuestra historia.
3) Mujeres que hicieron ciencia… sin poder contarlo
Me impactó especialmente cuando habla de pioneras como Kathleen Kenyon, Gertrude Bell o, en España, Encarnación Cabré: mujeres que excavaban e investigaban, pero a veces tenían prohibido presentar su trabajo en espacios científicos donde se “contaba” la ciencia.
4) Revisar el pasado también corrige mitos del presente
La charla desmonta ideas repetidas como verdades (“las mujeres no cazaban”, por ejemplo), y nos recuerda que muchas afirmaciones vienen más de prejuicios modernos que de pruebas.
Una idea para llevarnos a casa (y a la salud)
Me quedo con esto: poner el foco en los cuidados cambia el relato.
Y, en salud, pasa algo parecido: los cambios sostenibles casi siempre nacen de lo pequeño y constante—descanso, rutinas, autocuidado, pedir ayuda a tiempo, vamos, querernos un poquito….
Feliz jueves,
Marina–
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
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