Te hablaré de los tipos principales, de cuál es la frecuencia en España, de cómo repercute en la calidad de vida y de los tratamientos con mejor evidencia científica.
En consulta vemos sobre todo tres cuadros. La alopecia androgenética (la “calvicie común”) es la más frecuente: el folículo se miniaturiza poco a poco por sensibilidad a andrógenos. Afecta a hombres y mujeres, con patrones distintos. En España, se estima que alrededor de la mitad de los varones presentarán algún grado a lo largo de la vida. En mujeres el dato es variable, pero una proporción importante la desarrolla con la edad: muchas series sitúan cifras cercanas a 1 de cada 3 antes de la menopausia y más de la mitad en edades avanzadas.
La alopecia areata es diferente. Su origen es autoinmune. Suele aparecer en placas redondeadas y puede implicar cejas o pestañas. El riesgo a lo largo de la vida se estima aproximadamente entre 1 y 2 %, similar en hombres y mujeres.
El efluvio telógeno es una caída difusa “reactiva”: puede acontecer tras una infección (el Covid causa defluvium especialmente intensos), un periodo de estrés, el posparto, ciertos fármacos o déficits nutricionales. Lo habitual es que se resuelva cuando se corrige la causa o con el paso de los meses.
Más allá de los números, la alopecia no es solo estética. Puede afectar a la vida social, la autoestima, el descanso, el rendimiento y el estado de ánimo. En escalas de calidad de vida dermatológica, muchas personas puntúan un impacto moderado; en areata, la carga emocional puede ser notable, sobre todo en adolescentes y en formas extensas. Por eso siempre abordamos piel, salud general y bienestar emocional. La Dermatología es así.
En cuanto a tratamientos, la clave es un diagnóstico preciso y empezar pronto cuando está indicado.
Para la androgenética, el minoxidil (tópico, y en casos seleccionados oral a baja dosis) es un pilar. En varones, finasterida y dutasterida puede valorarse en determinados escenarios (siempre con supervisión médica). En mujeres solemos combinar minoxidil con antiandrógenos como la espironolactona, ajustando según edad y situación hormonal. Como adyuvantes, la mesoterapia con dutasteride, el láser de baja potencia, la mesoterapia/PRP o el microinjerto capilar pueden tener un papel en pacientes bien seleccionados, idealmente cuando el proceso está estable y con expectativas realistas.
Para la areata, utilizamos corticoides intralesionales o tópicos, inmunoterapia de contacto en placas seleccionadas y, en casos moderados-graves, inhibidores JAK aprobados recientemente para formas severas, con protocolos y analíticas de control.
En el efluvio telógeno, el tratamiento principal es identificar y corregir el factor desencadenante (hierro, vitaminas, tiroides, estrés, fármacos, recuperación posinfección). La densidad suele recuperarse en 3–6 meses, y a veces apoyamos con medidas cosméticas y pautas temporales.
Tres ideas para llevarte hoy:
- No todo requiere biopsia: muchas alopecias se diagnostican por clínica y, cuando hace falta, tricoscopia y analíticas.
- Constancia vence a la impaciencia: los resultados se miden en meses, no en semanas. El pelo es así.
- Cuida tu salud global: sueño, estrés, nutrición y adherencia al plan suman tanto como el mejor fármaco.
Si notas caída persistente, aclaramiento en zonas, placas bien delimitadas o sientes que el tema te supera, no estás sola. En Dermaten podemos valorar tu caso, personalizar el diagnóstico y trazar un plan de tratamiento específico.
Feliz martes,
Marina–
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
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