Durante años el huevo ha sido objeto de numerosos mitos nutricionales. Hoy sabemos que, para la inmensa mayoría de las personas sanas, es uno de los alimentos con mayor densidad nutricional que existen y un gran aliado para la salud, especialmente en una etapa tan importante como la perimenopausia.
En la consulta de dermatología solemos hablar de fotoprotección, cosméticos o tratamientos médicos, pero con frecuencia olvidamos que la piel también se construye desde el plato. Y el huevo es uno de esos alimentos que merece un lugar destacado en una alimentación saludable.
Una proteína de máxima calidad
El huevo contiene proteínas de alto valor biológico, con todos los aminoácidos esenciales que nuestro organismo necesita para fabricar tejidos, reparar lesiones y sintetizar colágeno.
A partir de los 40-50 años comenzamos a perder masa muscular de forma progresiva. Este proceso se acelera durante la perimenopausia debido al descenso de estrógenos.
Mantener una ingesta adecuada de proteínas ayuda a:
- Preservar la masa muscular.
- Mantener un metabolismo más activo.
- Favorecer la recuperación tras el ejercicio.
- Disminuir el riesgo de fragilidad con el paso de los años.
Beneficios para la piel
La piel necesita un aporte continuo de nutrientes para renovarse correctamente.
El huevo aporta:
- Biotina (vitamina B7), importante para la salud del cabello y las uñas.
- Vitamina A, necesaria para la renovación epidérmica.
- Vitaminas del grupo B, esenciales para la reparación celular.
- Zinc y selenio, minerales con potente acción antioxidante.
- Aminoácidos necesarios para sintetizar colágeno y elastina.
Todo ello contribuye a mantener una piel más resistente, una mejor cicatrización y una barrera cutánea más eficaz.
Un gran aliado durante la perimenopausia
Durante la transición hacia la menopausia muchas mujeres experimentan:
- Mayor sequedad cutánea.
- Pérdida de firmeza.
- Caída del cabello.
- Aumento de la grasa abdominal.
- Disminución de la masa muscular.
- Mayor sensación de cansancio.
El huevo puede ayudar a cubrir muchas de las necesidades nutricionales propias de esta etapa gracias a su elevada concentración de proteínas, vitaminas y minerales en un alimento relativamente bajo en calorías.
Además, es un alimento muy saciante, lo que facilita controlar el apetito y evitar el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados.
Salud cerebral y ocular
La yema contiene colina, un nutriente fundamental para el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso.
También aporta luteína y zeaxantina, dos antioxidantes que se acumulan en la retina y ayudan a proteger la visión frente al envejecimiento y al daño producido por la luz.
¿Y el colesterol?
Probablemente sea la pregunta más frecuente.
Las investigaciones de los últimos años han demostrado que, en la mayoría de las personas, el colesterol presente en los alimentos tiene un impacto mucho menor sobre el colesterol sanguíneo que el exceso de azúcares refinados, grasas trans y alimentos ultraprocesados.
De hecho, numerosas guías científicas ya no limitan de forma estricta el consumo de huevos en población sana.
En personas con diabetes, hipercolesterolemia familiar u otras enfermedades cardiovasculares es recomendable individualizar las recomendaciones junto con su médico o nutricionista.
¿Cuántos huevos podemos comer?
En personas sanas, la evidencia científica actual indica que consumir un huevo al día —e incluso más en algunos contextos y dentro de una dieta equilibrada— es seguro para la mayoría de la población.
Lo verdaderamente importante es el patrón alimentario global.
No es lo mismo un huevo acompañado de verduras, aceite de oliva virgen extra y fruta que un huevo dentro de un desayuno rico en bollería, embutidos y alimentos ultraprocesados.
¿Cuál es la forma más saludable de prepararlo?
Las preparaciones que mejor conservan sus propiedades nutricionales son:
- Cocido.
- Pasado por agua.
- Escalfado.
- A la plancha con poco aceite.
- En tortilla acompañada de verduras.
Conviene evitar las frituras frecuentes y las elaboraciones con abundantes grasas poco saludables.
Un pequeño alimento con enormes beneficios
La naturaleza ha concentrado en un solo alimento una extraordinaria cantidad de nutrientes.
El huevo aporta proteínas de máxima calidad, vitaminas, minerales y antioxidantes esenciales para cuidar la piel, preservar la masa muscular, mantener la función cerebral y favorecer un envejecimiento más saludable.
En una etapa como la perimenopausia, donde el organismo experimenta importantes cambios hormonales, pequeños hábitos diarios como incluir un huevo dentro de una alimentación equilibrada pueden marcar una diferencia significativa en nuestra salud presente y futura.
Porque una piel sana no empieza únicamente con una buena crema.
Empieza cada día con las decisiones que tomamos alrededor de la mesa.
Feliz finde
Marina
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
www.dermaten.es





















