Cada vez vemos en consulta más niñas y adolescentes interesadas por el cuidado de la piel. En parte, esto puede ser positivo: aprender a limpiarse la cara, hidratarse si lo necesitan y protegerse del sol son hábitos saludables. Es una forma de autocuidado y querernos, cuidarnos y priorizarse desde la adolescencia es tremendamente positivo.
Pero en los últimos meses ha crecido una tendencia preocupante: niñas muy jóvenes utilizando rutinas cosméticas de adultos, con muchos pasos, productos caros y activos potentes como retinol, ácidos exfoliantes o sérums despigmentantes.
A este fenómeno se le ha empezado a llamar cosmeticorexia: una preocupación excesiva por la cosmética y la apariencia de la piel, muchas veces impulsada por redes sociales (como no).
Y aquí conviene decirlo claro: una niña o una adolescente no necesita una rutina antiedad.
La piel joven no necesita más productos. Necesita mejores hábitos.
Un reciente estudio publicado en Pediatrics analizó vídeos de rutinas de skincare en TikTok realizados por menores de 18 años. Las creadoras tenían entre 7 y 18 años. De media, usaban 6 productos por rutina, con un coste medio de 168 dólares, y solo el 26,2 % de los vídeos incluía protector solar. Además, las rutinas más vistas contenían múltiples ingredientes potencialmente irritantes.
Esto resume muy bien el problema: mucho producto, poca protección solar y demasiada presión estética en niñas tan jóvenes.
¿Qué riesgos puede tener una rutina cosmética excesiva en estas edades?
La piel infantil y adolescente suele ser más sensible que la piel adulta. Si usamos productos no adecuados, podemos provocar:
Irritación.
Escozor o quemazón.
Descamación.
Dermatitis de contacto.
Empeoramiento del acné.
Mayor sensibilidad al sol.
Alteración de la barrera cutánea.
Además, hay otro riesgo menos visible: que niñas y adolescentes aprendan demasiado pronto a mirar su piel como si siempre hubiera algo que corregir.
El autocuidado no debería convertirse en una fuente de ansiedad.
Entonces, ¿qué rutina sí tiene sentido?
En una piel sana, una rutina sencilla suele ser suficiente:
Limpieza suave.
Hidratación ligera si la piel lo necesita.
Protector solar por la mañana. En Canarias, innegociable.
Nada más. Ya está.
Si hay acné, dermatitis, manchas, rosácea u otro problema dermatológico, entonces sí conviene valorar una rutina específica, pero indicada por un dermat.
¿Qué productos evitar en niñas y preadolescentes?
Como norma general, no recomendamos usar sin indicación médica:
Retinol o retinal.
Ácidos exfoliantes como glicólico, salicílico o láctico en rutinas frecuentes.
Peelings caseros.
Mascarillas agresivas.
Sérums despigmentantes.
Productos “antiaging”.
Exfoliantes físicos muy abrasivos.
Cosméticos con mucho perfume si la piel es sensible.
Que algo esté de moda no significa que sea adecuado para su edad.
El verdadero producto “antiedad” para nuestros hijos es el protector solar. A diario.
Ahora que se acercan viajes de fin de curso, campamentos, playa, piscina y actividades al aire libre, la protección solar se vuelve imprescindible.
En España se estimaron 9.408 nuevos casos de melanoma en 2025. Y sabemos que las quemaduras solares en la infancia y adolescencia aumentan el riesgo de cáncer de piel años después.
En Canarias, además, tenemos una realidad especial: somos una de las zonas de España con mayor radiación ultravioleta durante todo el año. Incluso en días nublados puede haber radiación suficiente para dañar la piel.
Por eso, más que asustar, necesitamos educar.
Cómo preparar a un niño o adolescente para un viaje de fin de curso
Antes de que se vaya, no basta con meter un protector solar en la maleta. Hay que enseñarle cómo usarlo.
Puedes prepararle un pequeño “kit solar”:
Protector solar SPF 50, de amplio espectro.
Stick solar para cara, nariz, labios y orejas.
Gorra o sombrero.
Gafas de sol homologadas.
Camiseta o ropa con protección si va a pasar muchas horas al aire libre.
Botella de agua.
Bolsita pequeña para llevar el fotoprotector en la mochila.
Y lo más importante: explicar cuándo aplicarlo.
Regla sencilla para ellos
Antes de salir: me pongo crema.
Si me baño: reaplico.
Si sudo mucho: reaplico.
Cada 2 horas al aire libre: reaplico.
En las horas centrales del día: busco sombra.
La fotoprotección no debe depender solo de que un adulto esté encima. El objetivo es que empiecen a interiorizarla de la misma forma que saben que tienen que lavarse los dientes después de comer.
También ayuda dejarles elegir la textura: gel, fluido, bruma, stick, toque seco, oil-free… Si les gusta cómo se siente, es más probable que lo usen.
Un consejo práctico para familias
Antes del viaje, haced una prueba en casa. Que se apliquen el protector delante de vosotros y revisad juntos las zonas que más se olvidan:
Orejas.
Cuello.
Empeines.
Hombros.
Línea del bañador.
Labios.
Nuca.
Contorno de ojos.
Nariz.
Muchas quemaduras aparecen precisamente en esas zonas.
En resumen
No se trata de prohibir la cosmética ni de ridiculizar que una adolescente quiera cuidarse.
Se trata de enseñarles a diferenciar cuidado de obsesión.
Cuidarse la piel no es tener diez productos.
Cuidarse la piel no es seguir cada tendencia de TikTok.
Cuidarse la piel no es empezar con antiedad a los 12 años.
Cuidarse la piel es protegerla, respetarla y no agredirla.
Este verano, el mejor consejo dermatológico para nuestros hijos es sencillo:
Menos rutinas complicadas.
Más protector solar.
Más sombra.
Más gorra.
Más autoestima.
Y menos presión por tener una piel perfecta.
Feliz miércoles,
Marina
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
www.dermaten.es





















