En un mundo que a menudo valora la inmediatez, es esencial recordar que la salud de verdad se construye día a día, a través de hábitos constantes. La evidencia científica respalda que mantener una rutina equilibrada en tres áreas clave —ejercicio, alimentación y sueño— es fundamental para prevenir enfermedades (dermatológicas y de otro tipo) y mejorar nuestra calidad de vida.
Ejercicio físico: muévete
La actividad física regular no solo mejora tu salud física, sino que también tiene efectos positivos en la salud mental y emocional. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la actividad física regular ayuda a prevenir y controlar enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, muchos tipos de cáncer, la hipertensión o la diabetes; reduce los síntomas de la depresión y la ansiedad; y favorece la salud neuronal y el bienestar general .
Además, estudios indican que incluso sesiones breves de ejercicio pueden tener beneficios significativos. Por ejemplo, tan solo 15 minutos diarios de entrenamiento de fuerza durante cuatro días a la semana —un total de 60 minutos semanales— son suficientes para obtener beneficios metabólicos a medio y largo plazo.
Les impresionaría saber cuántas personas en mi consulta diaria me cuentan que no hacen NADA de ejercicio diario. NADA, ni 10 minutos. Este estilo de vida realmente nos enferma como individuos y como sociedad. En una persona que no está enferma, sea joven o menos-joven, vivir con un estilo de vida cama-sillón termina por matarte.
Alimentación: nutrición consciente y equilibrada
Una dieta saludable es crucial para mantener el bienestar general. La OMS señala que una dieta saludable ayuda a protegernos de la malnutrición en todas sus formas, así como de enfermedades no transmisibles como la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer .
En España, la obesidad infantil es una preocupación creciente, con un 35,4% de los niños entre 2 y 15 años afectados en Andalucía y cifras similares en Galicia y Canarias. Adoptar hábitos alimentarios saludables desde la infancia es esencial para revertir esta tendencia y promover una vida más saludable. Nos quejamos del estilo de vida y la tasa de obesidad en EEUU y aquí ya estamos iguales.
Sueño: el reparador natural de nuestro cuerpo
El sueño adecuado es vital para la salud física y mental. La falta de sueño se asocia a problemas crónicos de salud como diabetes, hipertensión, ataques cerebrovasculares, obesidad, depresión y enfermedades cardíacas y renales .
Además, mantener horarios adecuados de sueño contribuye a un mejor estado de ánimo y mayor felicidad. La ciencia sugiere que levantarse a las 7:30 a.m. y acostarse entre las 22:30 y las 00:30 horas, dependiendo del tiempo ideal de sueño según la edad, optimiza el descanso y mejora el bienestar general.
Para establecer rutinas de sueño saludables es importante prescindir de dispositivos y pantallas al menos una hora antes de ir a dormir, evitar cenas copiosas o ejercicio intenso a última hora.
Conclusión: pasito a pasito
La constancia en estos tres pilares —ejercicio, alimentación y sueño— no requiere cambios drásticos, sino compromisos diarios y sostenidos. Recordemos que no se trata de la perfección, sino de la persistencia. Cada elección correcta que hacemos hoy es una inversión en nuestra salud futura. No te agobies, pero ponte en marcha.
Un abrazo
Marina–
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
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