Canarias: una de las zonas europeas donde más en serio hay que tomarse el índice UV
Vivir en Canarias es convivir con una radiación ultravioleta alta durante todo el año. AEMET señala que en la Península son habituales valores máximos de índice UV entre 9 y 11 en días despejados de verano, y que en Canarias pueden observarse valores incluso superiores, pero todo el año. Además, la Academia de Dermatología recuerda que Canarias es la región de España con mayor radiación UV durante todo el año.
El índice UV no mide “calor”, sino la capacidad de la radiación solar para producir daño en piel y ojos. Por eso puede haber riesgo alto incluso con viento, nubes o temperaturas suaves. La OMS recomienda empezar medidas de protección cuando el índice UV es 3 o superior; en Canarias, esa situación es muy frecuente (menos en Guamasa y el Aeropuerto TFN).
La particularidad canaria es que la radiación UV se mantiene relevante todo el año, con menos diferencia estacional que en la Península. Estudios de la red radiométrica española han mostrado que las estaciones canarias presentan muchos casos de UV extremo, en parte por la latitud, y que en Izaña pueden alcanzarse dosis eritematógenas muy elevadas. Eso significa que te quemas en un segundo allí arriba.
Cáncer de piel en Canarias: un riesgo real, que vemos en el día a día.
La radiación ultravioleta es un carcinógeno demostrado: se relaciona con melanoma, carcinoma basocelular y carcinoma espinocelular. A escala global, más de cuatro quintas partes de los melanomas cutáneos de 2022 se atribuyen a exposición excesiva a radiación UV, con mayor carga en regiones de piel clara como Australia/Nueva Zelanda, Norte de Europa y Norteamérica.
En España, las estadísticas mostraron en 2024 más de 20.800 nuevos cánceres de piel, incluyendo melanoma y cáncer cutáneo no melanoma. Para melanoma, la Sociedad Española de Oncología estima 8.074 nuevos casos en España en 2026, con tendencia ascendente.
La regla de oro: la mejor protección solar no es una crema, es un hábito
1. Evitar las horas de máxima radiación
La medida más eficaz es reducir la exposición cuando el índice UV es más alto. La OMS sitúa el máximo riesgo alrededor del mediodía solar, aproximadamente desde dos horas antes hasta dos horas después. En alertas canarias de riesgo muy alto o extremo, Salud Pública ha recomendado evitar la exposición directa especialmente entre las 11:00 y las 17:00horas.
2. Sombra, ropa, sombrero y gafas: protección física primero
La OMS considera que la protección más fiable se consigue con sombra y ropa, no solo con crema. Lo ideal es usar ropa tupida o con UPF, sombrero de ala ancha y gafas homologadas con protección UVA/UVB. La sombra ayuda, pero no bloquea todo: arena, agua, fachadas blancas y otras superficies reflejan radiación UV.
3. Fotoprotector tópico: imprescindible, pero bien usado
El fotoprotector debe ser de amplio espectro, cubrir UVB y UVA, y tener al menos SPF 30; Aquí en Canarias, para uso habitual al aire libre, piel clara, manchas, rosácea, melasma, antecedentes de cáncer cutáneo o tratamientos fotosensibilizantes, lo razonable suele ser SPF 50 o 50+. La OMS recomienda aplicar cantidad suficiente —aproximadamente 3-4 cucharadas soperas para todo el cuerpo adulto— y reaplicar cada dos horas, y siempre tras baño, sudor intenso o secado con toalla.
Un ensayo clínico australiano de referencia, el estudio de Nambour, observó menos melanomas en adultos que hacían uso diario de fotoprotector frente a uso discrecional, especialmente melanomas invasivos. La evidencia no significa que la crema lo resuelva todo, pero sí apoya que el uso regular y correcto reduce daño solar y puede reducir cáncer cutáneo.
Mitos y realidades sobre protección solar
Mito: “En Canarias solo hace falta protección en verano o en la playa”.
Realidad: falso. En Canarias la protección debe mantenerse todo el año, también en días nublados y en actividades cotidianas al aire libre. La radiación UV aumenta con la altitud, algo especialmente relevante en islas con zonas de medianías y cumbre.
Mito: “Con SPF 50 puedo estar muchas más horas al sol”.
Realidad: falso. El SPF no es una licencia para prolongar exposición. La legislación europea incluso desaconseja mensajes como “protección total”, “bloqueador solar” o “no necesita reaplicación”, porque ningún fotoprotector bloquea el 100% de la radiación.
Mito: “Si está nublado, no hay problema”.
Realidad: falso. La radiación UV puede atravesar nubes y producir daño aunque no haya sensación de calor. Piensa que se está filtrando solo un 20% de la radiación con la panza de burro.
Mito: “El maquillaje con SPF es suficiente”.
Realidad: casi nunca. Para alcanzar el SPF etiquetado habría que aplicar una cantidad mucho mayor de la que se usa en maquillaje y reaplicarlo. Puede ayudar, pero no sustituye a un fotoprotector aplicado en cantidad adecuada. Puedes aplicar primero el filtro solar y encima el maquillaje o bien usar un filtro solar que lleve maquillaje incorporado. Hay muchos y son chachis.
Mito: “La vitamina D justifica tomar sol sin protección”.
Realidad: no. Las revisiones disponibles encuentran poca evidencia de que el uso real de fotoprotector reduzca de forma clínicamente relevante la vitamina D. Si existe déficit, es más seguro medirlo y corregirlo con dieta o suplementación indicada que provocar quemaduras solares.
Mito: “Los suplementos orales sustituyen la crema”.
Realidad: falso. La fotoprotección oral puede ser un complemento en casos concretos, pero no sustituye sombra, ropa ni fotoprotector tópico.
Fotoprotección oral: qué tiene evidencia y qué no
La nicotinamida ha mostrado reducir un 23% la aparición de nuevos cánceres cutáneos no melanoma en personas de alto riesgo en un ensayo clínico de 12 meses; sin embargo, no es una recomendación universal y en trasplantados no demostró el mismo beneficio en un ensayo posterior. Debe individualizarse en consulta dermatológica.
El Polypodium leucotomos cuenta con estudios pequeños que sugieren aumento de la dosis mínima necesaria para producir eritema y buena tolerancia, pero la evidencia es limitada y no demuestra por sí sola prevención robusta de cáncer de piel. Es un coadyuvante, no un “fotoprotector oral total”.
El beta-caroteno no ha demostrado prevenir cáncer cutáneo en ensayos como Nambour, y los megadosis de antioxidantes no deben usarse como sustituto de protección física o tópica.
Parabenos, disruptores endocrinos y filtros solares: riesgo real frente a miedo
Aquí conviene separar ciencia de alarma. Algunos ingredientes cosméticos pueden mostrar actividad hormonal en estudios experimentales o absorberse en pequeñas cantidades, pero eso no equivale automáticamente a daño orgánico en humanos con uso tópico normal.
Sobre parabenos, el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores de la Comisión Europea ha considerado seguro el uso de propylparaben como conservante hasta el 0,14%, aunque reconoce indicios de actividad endocrina y concluye que la evidencia no es suficiente para clasificarlo como disruptor endocrino en las condiciones evaluadas. Para methylparaben, el SCCS lo considera seguro hasta el 0,4% usado solo y hasta el 0,8% en mezclas de ésteres permitidos.
En filtros orgánicos, se ha observado absorción sistémica de algunos filtros bajo condiciones de uso máximo en estudios clínicos, pero absorción no significa toxicidad demostrada. Precisamente por eso la regulación europea revisa concentraciones, escenarios de exposición y márgenes de seguridad con regularidad.
La lectura práctica es clara: el riesgo de no protegerse frente a radiación UV está demostrado y es relevante; el riesgo de daño orgánico por fotoprotectores tópicos autorizados en Europa, usados correctamente, no está demostrado con la misma solidez. Para pieles sensibles, embarazo, infancia o personas que prefieran minimizar filtros orgánicos, puede optarse por fórmulas minerales, sin perfume y evitando aerosoles inhalables.
En Canarias no debemos vivir con miedo al sol, pero sí con cultura de fotoprotección. La estrategia más eficiente es: evitar horas de máxima radiación, buscar sombra, vestir con ropa de protección, usar gafas homologadas y aplicar fotoprotector SPF 30-50+ en cantidad suficiente y reaplicado. La crema ayuda mucho, pero no sustituye al sentido común ni a la protección física.
Y una última recomendación: cualquier lunar que cambie, sangre, pique, crezca, tenga bordes irregulares o varios colores debe ser valorado por Dermatología. No olvides que el diagnóstico precoz es fundamental.
Feliz jueves,
Marina–
Dr. M. Rodriguez-Martin MD, PhD
Dermatologist
Tenerife, Spain
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