Un gesto pequeño puede cambiar mucho más de lo que imaginas.
A veces pensamos que la amabilidad, el respeto o la generosidad benefician sobre todo a quien los recibe. Y sí, sin duda pueden alegrar el día de otra persona. Pero desde la psicología se sabe algo muy interesante: con frecuencia, quien más gana no es quien recibe, sino quien da. Tener un gesto amable, ofrecer…















